La triste felicidad de un estreno de cine en Colombia

Corría el año de 1998, en las emisoras de radio juveniles promocionaban el gran estreno de la supermegaproducción de ese año, yo, apenas 13 años nunca había visto al señor “Godzilla” en acción y  aun desconocía lo bajo que pueden caer las personas de medios para cautivar a la audiencia y si decían que habían premios y que “Godzilla” era buena pues había que creer. Salí de clases del colegio y corrí raudo y veloz a ver el primer megaestreno en mi vida en la sala de cine más cercano, siempre mis padres me llevaban a cine los fines de semana o los jueves pero hasta ese entonces nunca a un estreno, no tenía acceso a televisión por cable, menos internet, pero ya conocía sobre los merchandisings de las películas gracias a un programa de cine en las tardes y los 7 afiches que me habían regalado de “Power Rangers – The Movie”, llegue a la taquilla, compre mi boleto para primera función 1:30 pm. Termino la película, no me disgusto, no me mato, pero algo rondaba mi cabeza ¿Dónde reclamo mi premio por venir al estreno? Es decir, escuche en radio de camisetas, gorras, afiches  ¿Acaso ir a un estreno no me aseguraba un algo? Eh si, era muy ingenuo en ese entonces y la respuesta a mi pregunta era que no había nada para reclamar y si, la dicha es para los que tienen tiempo y suerte para andar llamando a una emisora de radio mientras yo estudiaba.

No pasó nada, debió ser por solo esta vez, la televisión no miente y la gente va a los estrenos de las películas, intentemos de nuevo, y así caí en “Wild Wild West” y “Episode I – The Phantom Menace” y aunque eran las primeras funciones en Colombia, Viernes 1:00pm no habían filas como se veía en televisión y mucho menos boletos conmemorativos o camisetas de Star Wars, el merchandising de estreno para “Episode I” fue gastar mis ahorros en un combo de comida en KFC y ser regañado por comprar comida y no comérmela todo por la nave de Anakin y el deslizador de Darth Maul.

Pero todo cambio finalizando 1999, llegaba “Pokemon: The Movie” y era la gloria en ese momento así que raudo y veloz fui a la primera función ya sin esperar nada a cambio, sin embargo al recoger mi boleta la persona de taquilla me indico que fuera a servicio al cliente, fui sin saber para qué y ¡oh sorpresa! ¡Mew! ¡Oh Margot! ¡Los merchandisings en los estrenos de cine existen!

¡No era mentira! Si era posible en Colombia un estreno en el que tu fanatismo fuera premiado, y bueno las cosas cambiaron… solo por ese día, fue la única vez por muchos años en la cual recibí algo especial por ser de los primeros en apostarle a una película, hasta que crecí, llego internet, la masificación y globalización y pues no, la verdad fue que no, nunca vi en vivo lo que las imágenes de televisión mostraban de lo que significaba un estreno de una película de cine en Colombia, no hay filas de cuadras enteras, no hay afiches, no hay alfombra roja a no ser que sea una película comedia colombiana, no, las ilusiones de lo que veía de pequeño no se hicieron reales.

Con el tiempo ya en la universidad y llego el glorioso internet pero no llegaban aun las redes sociales y descubrí que habían funciones preestreno de varias películas los sábados y que si regalaban merchandising y boletas bonitas, funciones y merchandising que se daban al mejor postor que participara por premios, y lo hice, participaba en cuanto concurso pidiera que yo dijera que dos más dos es cinco, que enviara respuestas a 30 preguntas que se responden gracias a san Google, que hablara de perros aunque la película fuera de gatos o ser dulce y casual para caerle bien a quien regalaba los premios y boletas, boletas bonitas que se destruían sin piedad al entregarlas en funciones de sábados en las mañanas. Y si, fui cazapremios durante mi época universitaria, desde “300” hasta “The Hangover”.

Ya en la preadultez y adultez el significado de ir a un estreno cambio, ya no era por el merchandising que se daba a veces  según el genio del que hacia el sorteo o camisetas talla S para un gordito talla L o el pagar una carrera de taxi aun cuando la carrera valía más que la boleta de entrada a la película, se trataba de ser el primero, de ser el privilegiado, sentirse el que veía la película antes que los demás mortales… que igual la veían a los dos o tres días de estreno o no la veían, la motivación por premios y arrodillarse a medios de comunicación como radio, televisión, periódicos se fue desvaneciendo ¿ para que luchar por una función estreno que a final de cuentas me está tomando más tiempo y dinero? y llegaron las megaproducciones Avatar o todo el tema de las películas de superhéroes, quise ser niño de nuevo, aspirar a una boleta con la imagen de “The Avengers” el día de mi grado y de estreno de la película o un poster de “The Dark Knight Rise” a fin de cuentas si existían ese tipo de recuerdos de una película, no, simplemente no sucedió, aunque en la sala Imax en un tiempo regalaron posters en ciertas funciones cuando la persona de taquilla creería yo que con un visor especial decidía si eras digno o no de tener tu poster o en su defecto se lo reclamabas de mal genio, pero bueno, llegar a la oficina y decir “Estuve en la premier” daba estatus, importancia, ñoñez y frikismo, si tal vez, pero daba estatus de cinéfilo y eso era divertido, asi que el tema de estar en un estreno ya no volvería a ser merchandising y funciones gratuitas simplemente se trataba de ser el primero  en conseguir entradas pagas para la función de estreno.

Pero bueno el mundo siguió girando y ser popularizo el termino geek y ser geek se convirtió en moda, y todos entraron en un mundo en el que queremos ser los primeros en ver una película y que ir disfrazado de hombre araña a una función estaba bien y era divertido aunque nunca lo hice y creo que no lo hare aun y llego el mundo de las redes sociales y con ellas los spoilers y ya no solo era ser el primero por estatus, era ser el primero para evitar los spoilers, los temidos comentarios de las tramas de las películas porque fulanito de tal ya la vio y no se puede aguantar las ganas o le pagaron con premios para que hablara de la película y están los debates porque ahora todos somos expertos  y los trailers te dicen que veas la película y todos te preguntan si ya la viste y corres, corres a llamar a una sala de cine y llamas y que no que mañana es la preventa y que no que es al otro día y al otro día no que esperes y al otro día que solo en taquilla y dices bueno que carajos vamos al preestreno porque el estreno ya es tarde para ti.

Y llegas al famoso preestreno, y no, no hay el glamour de Hollywood ni la pasión ferviente de los fans en un estreno ni de un preestreno porque la emisora de radio juvenil que promociona la película sin saber de qué se trata, así como en 1998, hizo una función para prensa, amigos, amigos de los amigos, tuiteros influyentes, cazapremios y bueno ya no fuiste el primero en ver la ansiada película, pero bueno están los fans que bueno usualmente a una función de media noche entre semana están cansados con hambre y frio porque trabajan o sino están en un mundo de selfies y risas exageradas de una película que poco conocen, y te sientas en la sala y te preguntas ¿Por qué es que hago esto?  ¿Para qué es que vengo a la primera función de una película?

La magia de un preestreno o un estreno se reduce a tu niño, no el niño que estaba esperando un poster o una boleta conmemorativa, no el niño sabiondo que se las sabe todas antes que los demás, se reduce al  niño que se ilusiona con ver un mundo mágico en el cine, de sorprenderse en el cine viviendo en un mundo donde todos, un tuitero, un blogger o un youtuber, quieren dañarte la magia del cine contando la historia que no deberías saber hasta ver la película, el niño que así como ansia que sea fin de semana para ir al parque y comer helado ansia ver para él por primera vez un mundo que ha esperado a través de semanas de trailers y entrevistas y promesas de películas precuelas a la que está por ver, a ese niño ya no le importa si hace frio, si llueve, si va solo, si va mucha gente, si dan una hoja impresa de la película, ya solo importa tratar de dejarse llevar por lo que realmente importa en el cine, la magia del cine… y creanme, vale la pena.

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